Cultivar la mirada consciente desde el arte

sesión foto

He tenido ocasión de facilitar esta semana el taller “cultivar la mirada consciente” ante gestores del mundo cultural  y artistas en el maravilloso escenario del Museo del Reloj Antiguo de Grassy. El objetivo, ofrecer herramientas mindfulness para que el espectador sepa estar ante la obra y se transforme con la experiencia. Saber atender el arte es importante. Una muestra es que Reino Unido está legislando para que los médicos puedan prescribir arte y cultura… Y es que cómo estamos ante el arte es una muestra de cómo estamos ante el mundo.

Pero además el arte nos ayuda….

En las tradiciones orientales que han puesto en el centro el cultivo del ser y nuestro estado natural –consciencia plena o mindfulness- el arte siempre jugó un papel iniciático. El arte tiene una capacidad de absorbernos en el presente, y en ese instante nos da la oportunidad de salir de nuestro ruidos mentales y –si nos permitimos el instante de quietud- conectar con la emoción,el insight, la intuición, con la vida.

Así que con un mínimo de preparación nos ofrece mucho…

Durante la sesión pudimos comprobar lo transformador de acercarnos al arte desde un estado natural de “presencia”: relajado, atento.  Aprendimos a darnos un instante para centrarnos en el modo ser –con toda la potencialidad humana a disposición- y a darnos cuenta con qué facilidad caemos en el resorte automático del modo estrés, intentando “agarrar” la obra con los condicionamientos de la mente -en el mejor de los casos, en otros, provocando la huida- … En este aspecto, la mayor barrera al arte y a la vida es vivir la inercia de la identificación con una parte limitada de nosotros: como dice Alva Noë en el New York Times en su artículo Art and Limits of Neuroscience: “son las personas, no sus cerebros, las que crean y disfrutan del arte. No eres un cerebro, eres un Ser humano viviente”. Es importante educar desde la crítica artística, pero también desde una visión más amplia del ser. En general, como ante la vida, nos falta este mapa.

A modo exploratorio, te invito a observar tu comportamiento en una exposición artística: es posible que enseguida necesites mirar la etiqueta, escuchar la audio-guía, salir del instante y su demanda de atención abierta. Quizás nos cuesta estar con la obra porque nos cuesta estar con nosotros mismos…

Considera las implicaciones que tiene este cultivo del arte y de la mirada consciente en cualquier faceta de la vida. Cuando profundizamos en la experiencia de la atención, nos damos cuenta que siempre está ahí y manifiesta toda la potencialidad de lo real . El Mindfulness -y el arte- como herramienta cultiva este proceso de atender el instante, el que nos abre a todo nuestra potencialidad.

Incorporemos el cultivo de la mirada consciente en la educación del espectador como herramienta de transformación social-cultural. E introduzcamos el arte -en su sentido más amplio incluso, es decir, cualquier creación que nos trae la realidad (Picasso dijo del arte “una mentira que nos permite darnos cuenta de lo real)- como forma de re-descubrirnos.  Yo por mi parte me ofrezco a esta doble tarea (ver también el post sobre mindfulness en el Románico).

Imagen: facilitando la sesión “educar la mirada consciente” en el Museo delReloj Antiguo de Grassy


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