Digerir las emociones con Mindfulness

Al igual que la comida, las emociones hay que saborearlas y digerirlas. Las emociones cumplen una función neuroquímica de integración de información. Sucede que tenemos unas memorias profundas asociadas a emociones contractivas, así que inconscientemente tendemos a negar o evitar muchas emociones que nos recuerden estas memorias. Y si evitamos digererirlas, se acumulan en el cuerpo-mente. Aparece luego la sobre-reacción y el desborde emocional, o bien una salida en forma de enfermedad. También nos vuelven una y otra vez, ya que esa información sigue pendiente de ser procesada.

Uno de los grandes beneficios de Mindfulness es el trabajo de las emociones, la plena digestión de la emoción –ya sea expansiva o contractiva-en el momento que nos llega. Atender una emoción contractiva con la misma apertura que atendemos la expansiva, y dejarla ir cuando esté digerida es fascinante y el camino a la salud física, emocional y mental.

El primer paso puede ser aprender a detectar esas emociones de forma separada, ya que estamos tan identificados, o al revés, tan separados, que o no nos distinguimos de ellas o ni las sentimos, lo que no significa que no nos afecten, que no dejen su huella. El entrenamiento inicial puede ser utilizar nuestros ratos de silencio para evocar momentos del día que nos han generado una emoción y tratar de buscar esta energía en nosotros: ¿dónde la sentimos más? ¿qué forma o color podría tener? Aprendemos así a des-identificarnos de ellas (somos más que esa emoción) y a la vez, a ponerles rostro para poder trabajarlas, digerirlas. Posteriormente, en el día a día, nos será más fácil hacer esa labor de des-identificación y de individualización para trabajar con ellas, es decir, para atenderlas compasivamente y dejarlas ir cuando hayan hecho su labor bioquímica integradora.

Es interesante notar que “dejar ir” una emoción, una frase que se escucha mucho en yoga y en mindfulness, es algo que podemos hacer sólo cuando ésta libremente decide dejarnos. Nuestro único juego es atenderla y no aferrarnos. Algunas emociones profundas, como los duelos, durarán más, otras menos. Cada una estará con nosotros un tiempo. Lo que sí nos corresponde también es detectar creencias y marcos que perpetúen emociones. Ese es otro trabajo Mindfulness, que se realizará desde la auto-indagación  y el cambio de creencias que trataremos en otro post.

 


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